De la misma forma que es vital respetar las leyes de la naturaleza y del universo, reconocer los órdenes que gobiernan las relaciones humanas es trascendental. Todos los miembros de una familia tienen un sentido de pertenencia innato. Si algún miembro es excluido, aunque sea por un motivo aparentemente razonable, otro miembro de una generación posterior repetirá su suerte.Reconocer estos órdenes que gobiernan las relaciones familiares, permite restablecer el equilibrio y el orden natural en la propia vida. Para ello es necesario reconocer quienes pertenecen al sistema, agrupándolos de acuerdo a su origen, podemos comenzar por los consanguíneos es decir padres, abuelos, hermanos, tíos. Las parejas sexuales (parejas previas, amantes, concubinos y esposos todos con la misma dignidad), la vida pasa a través de una relación sexual, cuando tenemos relaciones sexuales hacemos un pacto sagrado independientemente de no estar concientes al mezclar nuestra energía.Con frecuencia, se ocultan ciertos sucesos (suicidios, abortos voluntarios, viejos amores, crímenes, injusticias, esclavistas, proxenetas) para intentar alejarlos de la memoria familiar, pero esta queda impregnada energéticamente de estos sucesos y, al no encontrar donde ubicarlos o situarlos, se produce un desorden energético en la familia, es por ello que los perpetradores del sistema también pertenecen, así pues todos aquellos que le han hecho daño al sistema voluntaria o involuntariamente a través de cualquier acto que involucre deterioro para algún miembros del sistema en cualquier generación. Luego debemos incorporar a los excluidos sociales, es decir aquellos que por convicción social nadie quiere aceptar ni ver (Prostitutas, borrachos, indigentes, los que no estudiaron, enfermos mentales, criminales), los podemos identificar porque tienen un rol que no le agrada a la familia, ejemplo la amante que no queremos reconocer. Ellos forman parte del sistema, su energía permanece y los que vienen después les darán su lugar hasta que sean llevados al corazón y reconocidos, nada de lo que alguien haga le puede privar de su derecho a la pertenencia.
Equilibrio entre el dar y el tomar
Todo ser humano necesita encontrar un equilibrio entre dar y tomar (recibir), entre ganar y perder. Una relación tiende a romperse cuando la relación entre el dar y el tomar no está equilibrada. Si lo que se da no es compensado con lo que se recibe, surgirán problemas. Entre iguales, el vínculo supone un intercambio, un equilibrio entre lo que cada uno da al otro y cada uno toma del otro. Sin este intercambio equilibrado, el vínculo entre iguales no puede mantenerseCuando la relación no es proporcionada, es muy difícil soportar el desequilibrio. Por esta razón, no es conveniente dar mucho más de lo que el otro sea capaz de devolver, porque éste siempre se sentirá incómodo con la deuda. Cuando alguien no tiene posibilidad de conseguir un equilibrio proporcionado se generan conflictos que casi siempre conducen al fin de la relación.La vida viene de los padres, Hellinger, plantea “nacemos de unos padres. No hemos aterrizado desde la estratosfera por arte de magia. Nacer significa que no venimos a la vida desde la total autonomía, sino que venimos a la vida a partir de alguien, en el origen de la vida o de la existencia, el vínculo es de naturaleza desigual” así pues los padres dan los hijos toman, es imposible devolver a los padres la vida, así que los padres no deben esperar que los hijos paguen por la vida, estos a su vez deben honrar la vida y sacar provecho a lo que les fue dado.
Orden en el sistema
Aquí nos referimos a el orden en que se establece la relación, quien llego primero tiene prelación, por tanto es necesario honrar y respetar estos vínculos (aparentemente disueltos) ya que los que se fueron hicieron lugar físicamente para los que vieron después, sin embargo al no ser reconocidos por el sistema alguien posterior sufrirá las consecuencia y tratara de ocupar su lugar, expiando y sufriendo por una persona que no fue reconocida, honrada y respetada.Es bueno tener presente que el amor de parejas va primero que el de los hijos, pues primero se encontraron y reconocieron los padres, de igual manera un hijo primero es el primogénito y sigue siendo el primero así ocurra un aborto o muera prematuramente, igual pasa con los compañeros sexuales importantes el primero siempre tendrá un lugar, el primer esposo o esposa tiene prelación sobre el que le sigue.